Aunque los orígenes de la Universidad Autónoma de Zacatecas se remontan hasta 1774, con la fundación del Colegio de San Luis Gonzaga, es con decreto de 6 de septiembre de 1968, firmado por el entonces gobernador del estado ingeniero José Isabel Rodríguez Elías, que el que el entonces Instituto de Ciencias Autónomo de Zacatecas dio paso al nombramiento oficial de Universidad Autónoma de Zacatecas.
El primer rector, el abogado Magdaleno Varela Luján, en su primer discurso convocó a los universitarios a «seguir el luminoso ejemplo de tantas generaciones de maestros y de jóvenes que sembraron e hicieron germinar y fructificaron lo que ahora nos está tocando cosechar… sigamos con energía y entereza, con fidelidad ejemplar, el camino que nos señalaron».
En la actividad autónoma, la Universidad ha transitado hacia su consolidación institucional, fundada en pluralidad de actores y discursos, ambos activos y libres.
Dos acontecimientos sucedieron en la década de 1970, durante el rectorado del licenciado Jesús Manuel Díaz Casas. Por un lado, la Reforma de 1972 a la Ley Orgánica y al Estatuto General que dio paso al aumento de la población estudiantil, docente y administrativa. Por el otro, el movimiento estudiantil de 1977 que, más que una crisis, fue acento identitario para nuestra institución.
A la fecha, hemos vivido 50 años de cambios y continuidades. En el trascurso de este tiempo, cada generación y cada administración ha aportado lo necesario en la inclusión y en la pertinencia social para el estado y para el país.
Las elecciones libres de 1984 , y la Reforma de 1987 que ponderaba el voto perfilaron el sentido autónomo al interior de los campus universitarios y mostraron a la ciudadanía zacatecana el valor de pensar y actuar en libertad.
Cada administración aportó su propio signo a la autonomía universitaria. Allí estamos los alumnos, los docentes-investigadores y los trabajadores. Junto a nosotros, la sociedad zacatecana y las administraciones municipales, estatales y federales, nos han acompañado en esta labor.
La autonomía universitaria es un principio de libertad y una imagen pública-simbólica para el sistema de educación superior en el país.
Es un legado que implica responsabilidad, lealtad y permanente trabajo al interior de la Universidad.
Las labores cotidianas de los universitarios: estudiantes, docentes, trabajadores y administrativos, son piedra angular que muestra a la sociedad el valor de nuestro quehacer, basado en el pensamiento libre, plural y honesto.
Hoy, que perseguimos el camino «luminoso» que nos llevará a cumplir nuestro destino, alcanzamos 50 años. Faltan más, mucho más.


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